sábado, 24 de marzo de 2007

Grito.

Trabado, desprolijo y confundido, un charco nocturno rodeado de lechuzas y buhos extrañamente felices, el frío nocturno se fusiona con el mismo invernal, no queremos avanzar, los pétalos caen y mi sueño se acaba.
Busco abrigo, las estrellas me regalan una sonrisa zodiacal, el fuego y el agua se fusionan, no logro la claridad, todo se nubla, no veo, dios mío, donde estas guardían de los volcanes, guíame en tu camino, mis labios se sellan, la tormenta comienza, la lava explota y el camino se llena de nebulosa rojiza, no encuentro las palabras mis piernas se duermen, y entre el sudor, despierto desesperado.
Una taza de cafe con un cigarro es lo que anhela mi cuerpo tras una terrible tortura, y solo me detengo a acariciar calcio en mis labios.
Mi lengua degusta este tibio sabor, y mi cuerpo, cubierto en una bata, se desnuda lentamente mientras bajo el agua caliente me hidrata, y el vapor, empaña los vidros que no me dejan ver mis ojos ensangrentados.
Extraño explotar, y sin mas, sólo comienzo de nuevo.

1 comentario:

Macarena dijo...

Bien... Comenzar de nuevo!!! Pronto habrá algo para ti... Solo hay que esperar, los días pasan y las noches son eternas pero recuerda siempre: "Cada día tiene su afán"

Saludos