viernes, 23 de marzo de 2007

Juramento.

Se abren las persianas a media noche, y mi cama recibe nítidamente el baño plateado de la luz de la luna, es un bello compás, un piano acariciado por los prematuros dedos de una niña, que, con sus cabellos dorados, deslumbra hasta al hombre mas ciego que pueda existir.
Yo, con mis dedos entrecruzados con las gotas de una lluvia incesante me regocijo ante un recuerdo inexistente, un latente llamado del bosque eterno que en su fondo el diluvio intenso se convierte en nieve, y la alba intensión de la naturaleza indómita me deja atónito con tanta apoteósica aparición.


Giro la nuca y detras veo el milagro escondido bajo ese baño eterno, y en el cruficijo a través de la puerta se cuentan los segundos...
1...
2...
3...
4...
5...
6...
7...
La inconciencia se apodera de mi, el ultimo recuerdo es solo mi cuerpo recostado en el colchon del placer, y el presente, una mirada enriquecida, bajo el sabor de la mañana.

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