lunes, 26 de marzo de 2007

Un trago de chocolate.

Otoño, desprotegido cariño mío, sinfin de emociones y sonatas cubiertas de melódicos recuerdos,
tu presencia es inminente, el frío es evidente y yo aquí sentado, bebiendo tranquilo, solitario entre imagenes que traen aquí eventos desafortunados.
Con un trozo de papel te presentas, cubierto de un tinte negro húmedo, es poco claro, no alcanzo a leer con solidez.
Un peregrino y un vagabundo, pidiendo de limosna un cerillo que prenda bajo su azulado fuego este congelado despertar, alcanzando con su sacra conexión una capilla añorada, custiodada...


¡ES ESE BRILLO DORADO!


Si, es el que nos consume lejos, que nos lleva a rezar, a orar, a rogar, un ladrón de sentimientos, un desagüe que lleva consigo a una alcantarilla a ensuciar la mas limpia corazonada.
Y yo aquí sentado, bebiendo gota a gota, escuchando a la ciega anciana, sabia en su eterna vida, hablando de la soledad, mientras, a mi camino, y a mis ojos, cubiertos con una bella manta, se aleja la vista de lo exterior, mientras de una negra taza, sale el humo de un hirviente líquido,
que me acomoda esta hermosa velada.

1 comentario:

Akia dijo...

con leer la primera frase me dio hambre...me gusta tu filosofismo, jajaja...bueno, te cuidas. abrazos